Felipes Monarcas II
Felipe II Augusto (1165-1223), rey de Francia (1180-1223) y uno de los monarcas europeos más poderosos de la edad media. Hijo del rey Luis VII, Felipe nació el 21 de agosto de 1165 en Gonesse, cerca de París. Fue corregente con su padre en el año 1179. Desde 1181 hasta 1186 combatió contra una coalición de nobles en Flandes, Borgoña y Champaña y, a costa de éstos, amplió el territorio del reino. En 1190, participó en la tercera Cruzada junto al emperador Federico I Barbarroja y al Duque de Aquitania, que en 1189 se convirtió en Ricardo I de Inglaterra. Al suscitarse divergencias entre éstos, Felipe regresó a Francia en el año 1191. Aliado con el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique VI, y con el hermano de Ricardo I, Juan Sin Tierra, (posterior rey de Inglaterra), ocupó los territorios que Ricardo I poseía en Francia. Al regreso de éste en 1194 se declaró la guerra entre ambos. En el momento de la muerte de Ricardo I, ocurrida en 1199, Felipe II se había visto obligado a entregar la mayor parte de los territorios que se había anexionado, pero continuó luchando contra Juan, soberano de Inglaterra desde el año 1199. Entre los años 1202 y 1205 Felipe duplicó su territorio al anexionar Normandía, Maine, Bretaña, Anjou, Turena y Poitou.
Una coalición formada por Juan Sin Tierra, el emperador Otón IV y la nobleza
de Flandes hizo frente al poderío francés en 1214. El ejército de Felipe apoyado
por Federico rey de Sicilia (y futuro emperador Federico II) infligió una
derrota definitiva a esta coalición en la batalla de Bouvines, tras la cual
Francia se convirtió en el reino hegemónico de Europa. Felipe aumentó la
autoridad real no sólo al extender sus dominios, sino también al reducir el
poder de los señores feudales. Sustituyó los cargos nobiliarios en la corte por
un consejo asesor formado por miembros de la clase media y las ciudades se
beneficiaron de los privilegios concedidos con el fin de debilitar a la nobleza
terrateniente. Esto, junto a la reorganización judicial, financiera y
administrativa del gobierno, permitió a Francia prosperar económicamente. Felipe
II fijó la capital del reino en París, pavimentó las calles y erigió muchos
nuevos edificios en la ciudad.
Orleans, Felipe II, duque de (1674-1723),
regente de Francia durante la minoría de edad del rey Luis XV, periodo conocido
como la Regencia (1715-1723). Nieto de Luis XIII y sobrino de Luis XIV, Orleans
llegó al poder tras la muerte de su tío en 1715, reemplazó la rigidez de la
corte de Luis XIV por una atmósfera informal de libertad moral y escepticismo
religioso. Recurrió a la influencia de los parlamentos (cortes de justicia
territoriales que reclamaban el derecho a restringir el poder real) e intentó
sin éxito restablecer el poder político de los nobles más importantes. Antes de
acceder a la regencia, participó en la guerra de Sucesión española, donde
sometió Valencia, Aragón y parte de Cataluña. Su posterior cambio de rumbo,
pretendiendo incluso aspirar a la corona española, para lo cual negoció con el
archiduque Carlos de Austria (el otro aspirante al trono) un posible reparto del
Imperio español, provocó que Luis XIV, instado por Felipe V, ya rey de España,
le distanciara de la corte. Fue nombrado regente por el Parlamento de París, que
anuló el testamento de Luis XIV.
Inició entonces, junto a su antiguo preceptor, el cardenal Dubois, una
política dirigida a oponerse al intento español de recuperar sus antiguas
posesiones en Italia; para ello, Felipe de Orleans se unió a Gran Bretaña,
Austria y los Países Bajos, e inició una corta guerra contra España (1719-1720).
Otra de las intenciones de su política exterior fue obtener apoyo para su
sucesión al trono, en caso de que Luis XV muriera. En 1719 nombró a John Law, un
financiero escocés, controlador general, y, más tarde, superintendente de
Finanzas de Francia, el cual llevó a la ruina la Hacienda francesa. Cuando en
1723 Luis XV alcanzó la mayoría de edad, Felipe siguió al frente del gobierno
hasta su muerte pocos meses después.
Felipe II el Atrevido (de Borgoña)
(1342-1404), duque de Borgoña (1363-1404), fundador de la segunda y última Casa
ducal de Borgoña. Cuarto hijo del rey de Francia Juan II, nació en Pontoise.
Obtuvo su apodo 'el Atrevido' por su comportamiento en la batalla de Poitiers
(1356). Compartió cautividad con su padre Juan el Bueno en Inglaterra y, tras su
regreso a Francia en 1360, recibió el ducado de Turena. Tres años más tarde,
cuando el Duque de Borgoña murió sin dejar heredero varón, Felipe renunció al
ducado de Turena y su hermano, Carlos V de Francia, le otorgó el ducado de
Borgoña. Luchó contra los ingleses en Normandía y en Poitou entre los años 1369
y 1373. En 1382 ayudó a reprimir la revuelta de las ciudades flamencas contra su
conde, Luis II de Male, que era suegro suyo. Al fallecer éste, en 1384, Felipe
heredó Flandes. Fue uno de los regentes en nombre del joven rey de Francia
Carlos VI, desde 1380 hasta el momento en que Carlos alcanzó la mayoría de edad,
ocho años más tarde. Durante todo este tiempo Felipe fue el virtual gobernante
de Francia. Cuando Carlos se volvió loco en el año 1392, Felipe fue nuevamente
nombrado regente.
Felipe III (1578-1621), rey de España y
Portugal (1598-1621), hijo de Felipe II y Ana de Austria. Su reinado representa
el paso del gobierno personalista al de valimiento (en el que una figura
política, el valido, pasaba a desempeñar los principales cargos), a la vez que
daba comienzo la decadencia de la hegemonía española en Europa. Nació en Madrid
el 14 de abril de 1578 y fue el último hijo sobreviviente de Felipe II. Débil y
tímido por naturaleza, educado por tutores aristócratas y eclesiásticos, resultó
de carácter extremadamente religioso, lo que en política supuso su
identificación con la misión divina de la monarquía española. Sin la energía y
dedicación propias de un monarca absoluto, su gusto por la vida cortesana se
tradujo en un complicado protocolo, cuyo desmedido costo rompió con la
austeridad de tiempos anteriores. En abril de 1599 contrajo matrimonio con su
prima Margarita de Austria, de la que tuvo ocho hijos.
Política interna Durante su reinado, el sistema de gobierno siguió siendo
el de los primeros Austrias, a partir de consejos especializados por materias y
por divisiones territoriales, con el Consejo de Estado a la cabeza, que fue
reorganizado en el año 1600 con un mayor protagonismo en la política general.
Pero las dificultades para coordinar este sistema, unidas a la escasa capacidad
del monarca, llevaron a la sustitución del gobierno personal por el del poder
delegado en un valido, o favorito, sin título específico. Desde 1598 gobernó
como valido el duque de Lerma, amigo personal del rey, de quien al parecer
recibió ya en los primeros momentos autorización verbal para firmar en su
nombre. De esta forma pasó a controlar todos los órganos de la administración:
ejerció de enlace entre el Consejo de Estado y los demás consejos de la
monarquía, y fue quien adoptó las decisiones ejecutivas. Además, el monopolio en
el reparto de gracias y mercedes permitió a Lerma formar una poderosa facción
política. Precisamente el intento de incrementar esta influencia y de escapar a
las críticas que se lanzaban en Madrid contra su privanza, explica el
irresponsable traslado de 1601 a 1606 de la corte a Valladolid. Tampoco resultó
acertada la expulsión de los moriscos en 1609 (el 4 por 100 de la población),
cuando ya no constituían tema de preocupación. Lerma alegó razones de seguridad
para lo que era en realidad un problema de falta de integración. El deterioro de
la situación política y la crisis económica, con una imparable inflación,
llevaron a Felipe III a sustituir en 1618 a Lerma por su hijo, el duque de
Uceda. Se recortó entonces la libertad de acción del nuevo valido en la
tramitación de las consultas, con un mayor protagonismo de don Baltasar de
Zúñiga en los asuntos exteriores, mientras el rey se reservaba el despacho de
mercedes.
Política exterior En política exterior, la suspensión de pagos de
1607 marcó el inicio de un periodo pacifista. El 9 de abril de 1609 se firmó una
tregua de doce años con los Países Bajos, lo que representó, por primera vez, el
reconocimiento oficial de la existencia de Holanda. Cuatro años antes se había
llegado al final de las hostilidades con Inglaterra, tras la muerte de Isabel I.
Por otra parte, el asesinato de Enrique IV de Francia en 1610 supuso la
desaparición de un enemigo potencial, ya que su viuda María de Medici se mostró
partidaria de la amistad española. En 1618 finalizó este periodo de paz al
apoyar España al emperador Fernando II de Austria contra el elector del
Palatinado, Federico V, en lo que fue el comienzo de la guerra de los Treinta
Años. En este contexto internacional, coincidiendo con el año de la muerte de
Felipe III (el 31 de marzo de 1621) finalizó la tregua con Holanda