Noticias

Enlaces

La Encuesta

casinos encuestas

El Tiempo

Felipes Musicos II

Sousa, John Philip (1854-1932), director y compositor estadounidense. Nació en Washington, D.C. y a la edad de 13 años fue aceptado en la Marine Band, la banda oficial del presidente de Estados Unidos.

A los 18 años comenzó a actuar como violinista en orquestas teatrales. En 1880 fue nombrado director de la Marine Band y 12 años después renunció a este puesto para formar su propia orquesta, la Sousa's Band, con la que alcanzó gran popularidad en sus giras por Estados Unidos y Europa. Sousa era un perfeccionista y mejoró la calidad interpretativa y la riqueza de la instrumentación de las bandas de música.

Sus marchas, alrededor de 140, de gran brillantez y emotividad y típicamente estadounidenses, le valieron el sobrenombre de El rey de las marchas. De entre ellas destacan "Semper Fidelis" (1888), "Washington Post March" (1889), "King Cotton" (1897) y "Stars and Stripes Forever" (1897), la más popular de todas. Sousa también compuso 11 óperas cómicas y 2 poemas sinfónicos. Inventó una variante del helicón que consistía en una gran tuba contrabajo curvada en forma de círculo, con un pabellón inmóvil, y que lleva su nombre: sousafón.

Luis Felipe Rodríguez Artista que marcó toda una época en el pentagrama boricua, Luis Felipe Rodríguez Quiñones nació en 1926 en el barrio Savarona del municipio de Caguas. Hijo de Luis Felipe Rodríguez, agricultor del Barrio Borinquen; y Carmen Quiñones, de oficio comadrona; su progenitor falleció cuando el futuro artista apenas lleva cinco meses de gestación en el vientre de su madre. Así, en la década del 30, la viuda trasladó su residencia al barrio El Chícharo, en la Parada 25 de Santurce, y luego se estableció en el Barrio Obrero.

Felipe se inició en la música participando en el programa "Tribuna del Arte". Formó un dúo con Julito Rodríguez y más tarde formó parte del trío Los Tres Romanceros, junto a Julito y Sotero Collazo. En el 1950 se separó de éstos para organizar el trío Los Carpios, que posteriormente se popularizaran bajo el nombre de Los Antares. En este periodo, donde los artistas solían desenvolverse en distintas proyectos, el cantante cagüeño también formó un dúo con María Esther Pérez Félix entre el 1950 y 1953.

Bautizado por el locutor Mariano Artau como "La Voz", Felipe Rodríguez comenzó a repercutir con fuerza en el mundo de las grabaciones durante los años 50. Sus interpretaciones de "La última copa" y "Golondrina viajera" se convirtieron en 1952 en éxitos sin precendentes en todo el país. Ese mismo año grabó también las conocidas canciones "Los Reyes no llegaron" y "Esta Navidad". A partir de este momento, Felipe inició junto a sus Antares una importante etapa artística, que lo llevó a visitar anualmente el circuito de teatros hispanos de la costa este de los Estados Unidos. Fue precisamente en este periodo donde Felipe batió todos los récords de taquilla, superando las marcas establecidas en épocas anteriores por Libertad Lamarque. En el 1954 organizó el conocido dúo Felipe y Davilita, junto a don Pedro Ortiz Dávila, logrando gran éxito y marcando toda una época de la canción popular puertorriqueña.

Mientras Felipe gozaba de su mejor momento en el arte, su rescate del legendario Davilita, que había sufrido contratiempos con su voz, le hizo más que meritorio cada éxito musical. Cuando en la década del 60 el movimiento de la Nueva Ola comenzó a invadir a Puerto Rico con las guitarras eléctricas y sus tonadas de rock, Felipe y Davilita hicieron frente común al movimiento, alternándose los primeros lugares de las listas de la popularidad con Rafael Cortijo y su Combo. En medio de las nuevas corrientes musicales, su fama continuó firme entre los puertorriqueños radicados en Nueva York. En esta época, Felipe se convirtió en el primer cantante boricua en interpretar el himno nacional de Puerto Rico en una pelea de pesos pesados que se transmitió de costa a costa en los Estados Unidos. De regreso en Puerto Rico el cantante incursionó en una de sus grandes pasiones: la radio. Desempeñándose como locutor, Rodríguez presentó un programa musical titulado "Este es su disco" que transmitía la emisora WITA Radio desde San Juan.

Llegado el año 1967, la multinacional RCA Víctor se estableció en Puerto Rico y decidió firmar de inmediato a Felipe Rodríguez como artista exclusivo. Sin embargo, luego de todos los aciertos que el intérprete había logrado en el pentagrama popular, su unión con la RCA fue breve y poco productiva. No obstante, en la década del 70, "La Voz" volvió a primeros lugares de las listas de éxitos al realizar, junto a Davilita y Pellín Rodríguez, varias producciones navideñas. Editados por la casa Borinquen, la canción "La protesta de los Reyes" se convirtió en 1974 en un clásico por su mensaje de reafirmación cultural. Y junto a Parranda parrandera" y "Navidad" marcó la triología de grabaciones navideñas que realizó el trío junto al Sexteto Borinquen. Mas la unión de Felipe y Davilita no se limitó a estas producciones navideñas. También el popular binomio realizó inolvidables grabaciones como fueron "Canciones de Pedro Flores" en 1973 y "Canciones de Rafael Hernández" un año más tarde. Entrada la década del 80, la carrera discográfica de Felipe Rodríguez se mantuvo al día ampliando su catálogo musical. En 1983 el cantante se unió a Aidita Viles para lanzar el álbum "Por primera vez". Y ante el éxito logrado por ambos en este proyecto, la secuela "Juntos otra vez" los llevó de nuevo al estudio en 1986. Un año más tarde, el popular intérprete logró su anhelado debut en el Centro de Bellas Artes donde el más efusivo de los públicos le acompañó canción tras canción. Reafirmando su convocatoria popular, la década del 80 vio cómo numerosas instituciones homenajearon al cantante. Entre ellas, el Festival de Claridad le rindió honores durante una de sus ediciones. Y ya entrado los años 90, el pueblo de Caguas nombró - en su honor - la sala principal del Pabellón de las Artes de dicha municipalidad.

Felipe Rodríguez fue un artista que contó con la fidelidad incondicional de sus seguidores. Frente a los embates de moda que ha atravesó el pentagrama popular durante la segunda mitad del siglo XX, el cantante se mantuvo inmovible en un sitial de preferencia. Y aún cuando su música no recibía amplia difusión en la radio, Felipe Rodríguez permaneció activo en los estudios de grabación realizando sus producciones. Justo en sus días finales, el popular intérprete se había unido al cantautor Felito Félix para grabar un disco de boleros que se convirtió en un clásico musical. Pero cuando se disponía a grabar una segunda edición de dicho proyecto, una caída en su hogar lo llevó a enfrentar complicaciones de salud que, el miércoles 26 de mayo de 1999, sellaron su vida con un último suspiro. Al partir de esta existencia, el pueblo puertorriqueño se desbordó en honores a esta impactante figura del Puerto Rico del siglo XX. Para la posteridad quedaron como prueba cientos de grabaciones y numerosas composiciones. Y en medio de toda la nostalgia que evoca una época, el libro "La vellonera está directa" que en vida de Felipe publicó el musicólogo Pedro Malavet Vega, permanece como un homenaje póstumo que invita a conocer su historia.

 

<< Primero < Anterior [2 / 2] Siguiente > Último >>